Wednesday, December 01, 2010

Perlas ensangrentadas

Esto deja de latir. Como en la canción. Se nota, se siente, la mierda está presente. Y no sé si prefiero mantequilla o tulipán. Carlos Berlanga, haz algo de mí, instrúyeme. Muéstrame el camino. Un martini, o algo. Yo quería construir toda una vida contigo pero nuestro tiempo ha pasado. Hemos perdido un tren que llevaba nuestro nombre. El nuestro y el de nuestro futuro. Una fachada y nada más. Prefiero bollitos. Prefieres la libertad. La sensación de no depender de nada. Esa sensación que no tener que rendir cuentas. Esa sensación irreal. Dónde quedaremos de aquí a unos meses. Seremos condones perdidos por el camino, números de teléfonos que no sabemos a quién pertenecen, tardes de domingo jodidamente tristes. Vacías. Pensando en los errores. Sin aprender de ellos. Lamentándonos. Tirándonos al precipicio sin saber que abajo no había red.

Y que no había hostia más grande que la que nos decidimos dar.

Thursday, August 05, 2010

El monasterio de piedra contra mi tejado

Te añoro te deseo te espero te dibujo te pienso te imagino te hago y rehago te cito te muestro te enseño te espero de nuevo te digo cosas al oído cuando dormimos juntos te escribo te beso en el aire te visito de noche sin que tú lo sepas te canto te grito tarareo te escaneo te estudio te aprendo te recito como si fueses versos de Goytisolo más o menos te echo de menos te llamo en sueños te llamo despierto te llamo somnoliento te despierto te hago tostadas los domingos por la mañana con mantequilla y mermelada te hago el amor y tú me lo haces a mí te insisto te pinto te mancho el ombligo te quiero a manos llenas te quiero te quiero te quiero te muerdo te lamo te pringo te quiero decir cuánto te quiero cuando te conectas te noto cerca y a veces te noto lejos te busco te busco te encuentro te califico y recalifico te taso y, en todo caso, otra vez te quiero. Y siempre a manos llenas.

Tuesday, June 08, 2010

Santa María

lirios para olivia, terrazas, pablo moro, spotify, música, mucha música, raudales de música, ocho millones de canciones que nos dan forma, nos perfilan, nos definen, nos crean y destruyen, el hotel frente al mar, la costa, el mercadona, el agua mineral, la salvia, venecia, las velas de los barcos allá en el horizonte, el momento el instante el preciso segundo de la risa en tu ombligo que desató todo un universo de placeres, la siesta con guiones, las firmas a toda prisa, la báscula, el peso de lo liviano, de cuando no te das cuenta de qué está ocurriendo, pero que está ocurriendo, ahí, ante tus ojos, ante tus manos, en tu estómago, la escalera de caracol, la estrategia del caracol, delibes, emerreuve, fechas e incógnitas, ropa tendida, ardillas al sol y un futuro que desaparece sin que seas capaz de entender qué ha ocurrido.

el listado de nosotros es terminable. sí, terminable. pero afortunadamente largo de cojones.


Friday, April 16, 2010

Tras el invierno

Contigo me llegó la primavera. Cambiaron todos los husos horarios y los polos magnéticos cambiaron de sitio. La isla volvió a su ubicación original y los pasajeros del Oceanic 815 llegaron plácidamente a L.A. Manel vino a mi casa a tocar en acústico y luego la noche fue un largo elenco de piruetas gintonics palmadas en la espalda flashes polos de limón charcos barrabasadas cerveza bier cocacola aigua fotografías tomadas con el móvil que salen difusas y publicas al día siguiente en tu cuenta de tumblr o en alguna red social etiquetando a cada uno de los participantes.

Contigo me llegó la primavera. Y avanzaron los días e investigamos y ejercimos de notarios recogiendo firmas con precisión quirúrgica y redactando documentos descubrimos elementos esenciales y partes recónditas, y cubrimos nuestros cuerpos y se entremezcló nuestro sudor y su sabor salobre y tu espalda y mi lengua y tus manos y mis pies y tu cadera y mis dientes y tu risa y mi aliento y tu pelo y mis dedos y tu ombligo y mi pene y tus ingles fueron, eventualmente, un único elemento, dona estrangera.

Y la moraleja es sencilla como el jeroglífico de la sección de pasatiempos de un periódico gratuito. Ya nos preocuparemos del otoño cuando las hojas comiencen a caer y la meteorología deje de sernos favorable.

Thursday, April 01, 2010

El último disco de La habitación roja

Busco en live maps, en páginas amarillas, en google, en ask, en todos los buscadores habidos y por haber rastro de tus ojos y rastro de tu mirada justo en el momento en que te tapaba con el edredón, y nada. Lo más que he llegado a localizar es un primer plano del portal; ahora me lo sé de memoria y podría dibujarlo en cualquier pared, pero sin convertirlo en puerta, como en los dibujos animados. Ahora apenas tengo un nebuloso recuerdo y los flashes se amontonan. Tú gimiendo. Yo gimiendo. Nosotros gimiendo. Primera persona del singular. Segunda persona del singular. Primera persona del plural. The naked economy. Te estoy idealizando elevándote a los altares. Perdiéndome el respeto y olvidándome de las formas. Pero en cambio me gusta imaginarme vagando mientras escucho a The frames o a Caetano Veloso o a la mismísima Ana Belén -jodámonos, no había otros-, y cómo llueve allá del cristal y cómo se hace de día y ambos seguimos despiertos, enredándonos. Me siento joven, adolescente, distinto, haciendo cosas por vez primera.

Portugal está a tomar por culo de lejos. Hago las mejores pancakes del mundo mundial. Y yo huyo. The drums silban y salgo a quemarte, a sudarte, a exorcizarme, pero no lo consigo.

Y me limito a inventarte.

Thursday, March 18, 2010

Qué pequeño es el mundo

Esa. La soledad. La que nos esconde detrás de un inusitado elenco de productos completamente innecesarios. La que bajo el cálido parapeto de bicicletas, macs, deuvedés, comics, mesas del ikea, pantalones de pitillo, iphones, dominios, camisetas exclusivas, tostadoras, bombones de marca, pulseras y libros nos engaña haciéndonos pensar que no, que no estamos solos.

Aunque los domingos sean un martirio y sea más agradable irse a trabajar que estar encerrado en casa preparando comida para uno, teniendo, como decían en El club de la lucha, raciones individuales de absolutamente todo. Aunque nos disfracemos y nos pongamos la mejor de las sonrisas y nos procuremos rodear una vez al mes de tipos y tipas que nos llenen el ego, que nos digan que somos más bonitos que un San Luis, que somos los que la tenemos más grande de todo el barrio, que nadie es más guapo que nosotros.

Lo cierto, lo unicamente cierto, es que la soledad nos persigue allá donde vayamos, allá donde decidamos empezar un proyecto, allá donde decidamos embaucar al resto porque somos, en el fondo, los seres más egoístas sobre la faz de la tierra.

O asociales hasta más no poder, que para el caso es lo mismo.

Friday, January 01, 2010

Cada uno a su manera y Dios en la de todos.

Con dolor de espalda. Con calvas incipientes. Con malos humos. Con dolor de muelas. Con bragas rojas. Con sífilis. Con el carné de conducir retirado. Con orejeras. Con expectativas razonables. Con la televisión a todo volumen. Con el anillo cambiado de dedo. Con el dedo en el culo. Con el culo en la taza. Con los ojos cerrados. Con la lengua fuera. Con pocas ganas. Con muchas. Con incertidumbre desesperanza y hastio en cada poro de tu piel. Con las maletas preparadas. Con un ticket de vuelta esperando en la mesita de la entrada. Con alguien al lado. Con varios al lado. Con el silencio al lado. Con canciones plagadas de ripios con coreografías con bailarinas con serpentina con lluvia de estrellas. Con una prostituta de lujo experta en la lluvia dorada. Con el bolsillo lleno. Con el alma vacía. Con un agujero profundo hiriente y doliente en medio del ventrículo derecho. Con dolor de espalda cerrando el círculo.